jueves, 5 de mayo de 2016

CIENCIA, POLÍTICA Y VICEVERSA


Contemplamos como los políticos “hacen su ciencia” (polítical science) con unas premisas ancladas en las décadas centrales del siglo XX, desatendiendo al menos una evidencia: que las ciencias políticas deben integrar cada vez más y cada vez con más intensidad las políticas científicas. ¿Es posible hoy, por ejemplo, practicar la diplomacia sin disponer de un contexto de análisis masivo de datos (big data)?, ¿son realistas las previsiones sobre recursos  de salud pública sin conocer las evoluciones de las enfermedades emergentes? Hablamos, pues, de ir sin solución de continuidad de la ciencia a la política y viceversa. ¿Es posible, en definitiva, gestionar la política sin usar la ciencia como instrumento de interpretación de la realidad?

[Es recomendable echar un vistazo al APPG: All-Party Parlamientary Grup on Data Analytics, del Parlamento Británico. Directamente en el twitter! https://twitter.com/dataapg]  

miércoles, 27 de abril de 2016

LA CIENCIA QUE CLAMA EN EL DESIERTO (DE LA POLÍTICA)


Periódicamente, los científicos lanzan mensajes, de forma colectiva, desde las tribunas que les proporcionan las organizaciones científicas, sobre la situación de la ciencia. Exponiendo quejas, proponiendo soluciones, alentando acciones. Pero esos mensajes no tienen destinatario conocido. Los políticos no comprenden el lenguaje de los científicos, y la sociedad no se ha mostrado como un intermediario cualificado para el entendimiento entre ambos. Por esta razón los mensajes que la ciencia emite con frecuencia quedan sin responder, cuando no sin  acuse de recibo.
Si el mensaje de la ciencia aspira a obtener respuesta, es decir,  a generar políticas científicas coherentes y eficaces, debe ser entregado en mano a quienes ejercen el poder.

En el parlamento, es necesaria una entidad  independiente, integrada por científicos de prestigio y capacidad comunicativa, que asesore a los parlamentarios en temas de conocimiento, que promueva comisiones de estudio de temas científicos que afectan a la libertad,  salud, bienestar y progreso de los ciudadanos. El parlamento debe dedicar un pleno anual a debatir de forma global y transparente las políticas científicas y los resultados obtenidos.

Por su parte, el Ejecutivo debe disponer de una red de asesores científicos de proximidad, coordinados por una oficina del presidente, que permita sentar la ciencia en cada una de las mesas en las que generen o gestionen las políticas científicas gubernamentales.

En resumen, si los científicos, coordinados, organizados (y qué mejor entramado que las organizaciones científicas), no abordan a los políticos y se involucran, su clamor seguirá sonando como un grito en el desierto.

[Interesante constatar la presencia de la ciencia en el debate sobre el Brexit en UK: una canción triste, nada pegadiza: https://www.theguardian.com/science/political-science/2016/apr/27/if-scientists-want-to-influence-policymaking-they-need-to-understand-it]

viernes, 8 de abril de 2016

POR QUÉ «ORGANIZACIONES CIENTÍFICAS Y POLÍTICA»



Las organizaciones científicas suelen fácilmente acomodarse en el papel de beneficiarias de la inversión en ciencia de las administraciones públicas, convencidas de que su papel y vocación es convertir tales activos en ciencia. Ciencia que, tratada adecuadamente, aportará bienestar social directa o indirectamente.

Pero la ciencia no es una tarea minoritaria, experta o selectiva. Es una aventura global en la que los ciudadanos se ven involucrados de grado o por fuerza, como sujetos pasivos  y financiadores en tanto que contribuyentes, o como ciudadanos participativos y críticos.

El adecuado desarrollo de la ciencia en el entramado social requiere de un planteamiento global, con implicaciones en todos los estamentos sociales. Requiere de un guión que proporcione coherencia a las iniciativas del presente, desde los objetivos alcanzados en el pasado hasta los proyectos de futuro, al igual que lo requieren las infraestructuras viarias o la sanidad. Ese «guión» son las políticas científicas, cuya eficiente elaboración requiere la implicación proactiva del conjunto social, especialmente de aquellas interfaces entre ciencia y ciudadanía. Y eso es lo que son (o deberían llegar a ser), precisamente, las organizaciones científicas. No solo han de producir ciencia, que también, sino producirla como resultado de las políticas científicas que deben colaborar (muy activamente) a generar.

miércoles, 30 de marzo de 2016

BAJO EL PESO DE UNA DEFINICIÓN


La presencia cada vez mayor de la ciencia en el progreso de las sociedades, desde las grandes decisiones políticas a la vida cotidiana, desde la ciencia básica a las aplicaciones en salud y tecnología, requiere de una atención especial por parte de quienes administran el poder, en todos sus escalones. Gestionar ese potencial, siempre transversal y frecuentemente difuso requiere del planteamiento de una política específica denominada política científica.
A poco que nos sinceremos, deberemos reconocer que lo desconocemos todo de la política científica. Para empezar, el nombre de esa joven disciplina: una incómoda traducción de science policy. Respecto de su definición, podemos recurrir a la wikipedia, y comprobaremos que ni tan solo se ha traducido el artículo que aparecen la versión inglesa  a ninguna lengua latina.

En síntesis viene a decir que la política científica  es un área de la política que se ocupa de la conducción de la R+D, incluida la financiación de la ciencia, frecuentemente en cumplimiento de otros objetivos generales que van de la innovación tecnológica a la asistencia sanitaria y el medio ambiente (toda una demostración de la transversalidad de la ciencia). Hay, además, una segunda acepción, enormemente interesante: política científica es la aplicación de los conocimientos científicos y el consenso en el desarrollo de las políticas públicas. Lo que nos viene a decir, que hay “otra” manera de hacer política, mediante la aplicación de los conocimientos científicos. Y es en esa acepción que se abren enormes expectativas para las organizaciones científicas.
 

[Que está al alcance de cualquiera lo indica https://en.wikipedia.org/wiki/Science_policy]